Se puede hacer mucho más por el paciente

Hasta el momento no hay ningún medicamento que pueda curar la EM, pero se puede hacer mucho para que el paciente mantenga su independencia, bienestar y productividad.

Dentro de los medicamentos que se utilizan para modificar el curso de la enfermedad están los Interferones Beta (Betaseron, Avonex, rebif), así como el Acetato de Glatiramero (copaxone). Con estos medicamentos se logran reducir la frecuencia de los brotes, retardando con ello el avance de la EM.

Los esteroides (prednisona, metilprednisolona, etc.) se utilizan para ayudar a reducir la inflamación y mermar la gravedad de los ataques. Se utilizan durante los brotes, en la forma y dosificación que el especialista considere según el caso específico del paciente.

Aparte de los medicamentos antes mencionados, existe una amplia gama disponible para tratar ya de manera específica determinados síntomas, como la espasticidad, fatiga, disfunciones urinarias, depresión, etc.

Entre las medidas que se recomiendan para convivir con esta condición de forma adecuada están las siguientes:

  • Mantener buenos hábitos de salud.
  • Evitar estar en contacto con personas enfermas que puedan contagiarle con virus e infecciones.
  • Hacer ejercicios físicos suaves, sin llegar a la fatiga, ni que aumenten la temperatura corporal.
  • Evitar las temperaturas elevadas, pues el calor tiende a provocar una exacerbación de los síntomas.
  • Tratar de evitar situaciones estresantes.
  • Ingerir una dieta baja en grasas saturadas y sin excesos, dormir y descansar lo suficiente (no trabajar muchas horas corridas – hacer pausas de descanso).
  • Suplementar con vitaminas, minerales y antioxidantes las deficiencias que va produciendo la enfermedad.
  • Las personas con E.M. Pueden utilizar varios mecanismos de ayuda en el hogar como son las sillas para bañarse sentado, las barras de seguridad, los elevadores de inodoros y los andadores, bastones y sillas de ruedas. Estos tres últimos ayudan al desplazamiento fuera y dentro de la casa.
  • Otras herramientas de ayuda son la Terapia Ocupacional, la cual ayuda a las personas discapacitadas a depender de sí mismo en lo posible.
  • La Psicoterapia que es para ayudar a las personas con E. M. y sus familiares a lidiar con la depresión, ansiedad y limitaciones.
  • La Fisioterapia, llevando a cabo un programa de ejercicios físicos para ayudar a los afectados a recuperar parcial o totalmente la función muscular o para mantener lo que no se ha perdido, y así evitar una atrofia a nivel muscular.

La E.M. es una enfermedad impredecible, por eso la herramienta más valiosa que posee el paciente es una actitud positiva frente a la misma. No dejar que la EM maneje sus vidas.

Tratar de tener nosotros a la EM y no que la EM nos tenga a nosotros. Ver cada día como un desafío que estamos dispuestos a asumir con ánimo y esperanza.

Recordar la invitación que nos hace la Madre Teresa de Calcuta, con una ampliación que le hemos hecho aquí en Renacer y la resaltamos en negritas.

Si no puedes correr, camina. Si no puedes caminar, usa bastón. Si no puedes usar bastón, usa silla de ruedas; pero ¡nunca te detengas!